En la familia, cada uno tiene su propio papel.
El abuelo Domenico, el "Director" y dueño de la casa, heredero de la finca familiar, supervisa y dirige las actividades que se llevan a cabo aquí. Apasionado de los trabajos manuales, la agricultura y el buen vino casero, ha dedicado gran parte de su tiempo libre a organizar y gestionar los amplios espacios de Santa Rosa.
La abuela Paola, la "Santa", es el motor de la familia, del lugar y en particular del bed&breakfast del cual sigue siendo una parte esencial. Los desayunos caseros y las charlas son su caballo de batalla.
Luego está Alessandra, o mejor conocida como tía Ale, la "Mujer Todo-terreno", encargada de todo, desde la restauración de la estructura hasta las creaciones artesanales, desde conducir el tractor hasta cultivar rosas, desde cuidar de sus queridas gallinas hasta preparar croissants aromáticos, y mucho más.
Y por último, Tiziana (tía Ti), Gabriele (tío Bi), Siria Y Simone.
Tía Ti es licenciada en Economía Ambiental. No es casualidad que se encargue de las cuentas de la casa y de llevar adelante el proyecto sobre los "Servicios Ecosistémicos" de Santa Rosa, iniciado en 2016. El objetivo es resaltar todos los valiosos beneficios que la naturaleza circundante brinda gratuitamente cada día, para poder preservarlos también a largo plazo.
Ayudándola en este esfuerzo está el tío Bi, un agricultor durante generaciones, apasionado de la mecánica. Juntos fundaron la explotación agrícola en 2020, cultivando la tierra familiar y produciendo hortalizas y frutas de temporada, legumbres de variedades típicas de la zona y aceite de oliva estrictamente virgen extra.
Para ellos no se trata sólo de una cuestión de mera producción agrícola.
Es una elección de estilo de vida, la agricultura, entendida como un vínculo profundo entre el hombre y la naturaleza, respetando su delicado equilibrio.
La venta directa de productos se convierte en un momento de encuentro, en el que se intenta hacer partícipes de este fuerte vínculo, involucrándolos en ocasiones en experiencias directas en los campos de cultivo.
Por último, Siria y Simone son la generación del futuro. Añaden ese toque mágico que sólo los niños pueden dar. Aprenden rápido, inmersos en mil estímulos, están siempre en movimiento y nunca pierden la oportunidad de sorprendernos.